explicar la tragedia
Nadie quiere que nuestras tragedias queden sin explicación. Me las han ofrecido todas. Me imagino que si pueden explicar la muerte de nuestrxs hijxs, los demás se imaginan menos vulnerables, capaces de defenderse de la desgracia.
Si explican, imaginan que controlan, si controlan, la tragedia es de otros, no tendría por qué tocar sus propias vidas.
Ajenos. En control.
El problema es que todas las explicaciones nos hacen de algún modo responsables de las pérdidas que tanto nos duelen. Todas las explicaciones parecen implicar un posible “hubiera”, casi todos los hubieras serían algo que podríamos haber hecho para prevenir esto.
Y no podíamos.
Hicimos lo mejor que pudimos.Les dimos todo.Su vida no estaba en nuestras manos.
Nuestrxs bebés cumplieron su tiempo.
No, no es porque nos faltaba crecer o no estábamos listos. Tampoco es porque no hicimos suficientes terapias alternativas. No es porque teníamos que aprender algo. No es porque no tomamos suficientes suplementos. No es porque no tomé hormonas o anticoagulantes. Tampoco porque no constelamos o resolvimos algún problema de historia familiar. Ni es porque no monitoreamos lo suficiente los embarazos. No es por le médicx que nos cuidó. Tampoco es porque lo queríamos demasiado. Ni es porque no pedimos el deseo del modo correcto. Tampoco porque no lo soltamos y dejamos que sucediera por sí mismo. O porque no llamamos al alma de nuestrxs bebés. No es un karma no resuelto de vidas pasadas. Tampoco es porque no lo manifestamos a la perfección. Ni es porque no fuimos absolutamente optimistas. No es por lo que comí o dejé de comer. No es por nuestra edad. O porque no nos arrimamos al dios correcto.
No hay, ni tiene que haber, una explicación.
Simplemente es. Esto nos pasa. Del mismo modo te podría pasar a ti. O de otro modo. Y tampoco tendría que explicarse. No hay un humano sobre la tierra que pueda explicarlo. Les rogamos a todos los humanos que dejen de intentar.
No somos responsables de que nuestros hijxs no nacieran vivxs. Del mismo modo que quienes tienen hijxs vivxs no son responsables de su suerte. No estamos en control de la vida y la muerte. Nada pudimos hacer para que fuera diferente.
Lo merecemos tanto como quienes lo tienen sin complicaciones. Hicimos las cosas igual de bien.
No hay, ni tiene que haber, una explicación.