maternar la muerte

Aquí está la muerte, temerle ya no me asusta. Somos tantas las que la hemos llevado dentro. Maternar hijxs muertxs nos da cosas irreemplazables. Estoy donde estoy porque soy su mamá. Estoy aquí porque nacieron muertxs. Aprendo cosas que de otro modo me tomarían quizás décadas, vidas enteras.

Aprendo a ser mamá sin necesidad de que mis cagadas tengan aún tales ecos.

Sé que puedo atravesar lo impensable como una fiera. Mi intuición a probado su certeza. Elijo la confianza ante lo que me quitaba el sueño. Confío sin ingenuidad, sin rigidez. Cultivo la aceptación de perder, doler y estar incómoda. Soy valiente. Me doblo.

Sé el privilegio que es ser mamá como sólo nosotras lo sabemos.

La vida vale más que nunca, se vive como un juego, cada giro de la trama es un potencial. Sé lo impredecible que es, no me engaño en controlar, estoy dispuesta a asombrarme.

Suelto la culpa y dejo de lado las voces que suenan a acusación. Siento vergüenza sin avergonzarme. El enojo me ilumina, impulsa, afirma, transforma, libera y defiende, esta furia me abre camino.

Me he muerto de risa por mi desgracia. He encontrado la gracia. Sostengo emociones encontradas. Sostengo el conflicto, la tensión de lo opuesto.

La adversidad exige crecer. Me cuido. Me veo. Estoy para mí. Sano más allá de mí. Abandoné la aspiración de mejorarme. Tengo recursos emocionales que no sabía que existían. Mi mundo adquirió matices y honduras antes desconocidas.

Me atrevo a creer que las cosas no han sido a mi modo, pero son a mi favor.

Soy el nodo principal de mi red de apoyo. Mientras más me dejo caer en ella, mejor me sostiene.

Soy paciente sin opción. Amplío mi enfoque sin opción. Tengo tiempo, amor y energía que eran para ustedes y me los doy a mí, se los apuesto a estar aquí, a mis otros deseos, a mi arte.

Fallo. Fallo en esto y en todas las cosas. Estoy bien con fallar. Mi falibilidad es mi humanidad. La finitud es nuestro privilegio.

Ustedes están muertos y también están aquí.

Soy su mamá cuando han dejado su cuerpo, cuando aún no tienen cuerpo, y lo seguiré siendo cuando yo haya dejado el mío.

Esto me han enseñado, hijxs. Este cuerpo no es mi único cuerpo, no me contiene. Nuestra vida no nos abarca.

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