putta vida

Putta vida:

A veces te odio, lo sé. Anoche soñé que estaba nadando en una alberca sobre un acantilado y de pronto caía una nave espacial vertiginosamente hacia donde estaba yo. Saltaría una y todas las veces al mar allá abajo, lejos, en un intento ferviente de mantenerme contigo.

Duelo, vida, y por encima, sufro. No encuentro todavía la manera de soltar este sufrimiento. La busco frenéticamente y esto evidencía cuánto me aferro a ti. Quiero soltar, dejarme sostener, entregarme. Te tengo mucho más miedo que a la muerte. ¿Cómo puede ser?

Estoy harta de luchar con las cosas como son. De vivir aterrada de que se siga repitiendo esta fractura. De imaginarme otras. No he sabido sostener este deseo sin sofocarme. Se me ha partido tanto el alma que a ratos quisiera reconstruirme tal y como era, pero no es posible ni me haría bien. Lo mejor será dejar tantos pedazos atrás, hacerme menos, más ligera, distinta. Estoy cansada de sufrir a lo tonto.

Y sufría de más mucho antes de que se murieran mis hijxs. Esto no es nuevo. Lo que tengo ahora es más recursos, más consciencia. Eso es nuevo.

Además tengo que decirte la verdad, me siento feliz, más feliz tal vez que nunca. Hay tantos momentos en estos 485 días que cuento entre los más felices de mi vida. Pero hay también tanto dolor, furia, envidia, terror; y para mí es tan fácil permitir que se roben la atención. Quiero sostener esta felicidad, darle aire, estar atenta a ella, presente en ella. Presente para mí.

Gracias vida canija y deslumbrante. Vida cabrona y alucinante. Soy tan afortunada. Lo sé. Soy tan afortunada. Cada día me dejo sorprender por ti. Amo la sutileza de mi experiencia. Amo la intensidad de mi experiencia.

Amo haberme mojado ayer en la lluvia. Amo cantarle a Kali y sentirme cerquita de diosa. Amo ver a la luz hacer trucos. Amo cuando estoy despierta para la magia más simple. Amo llorar cuando crecen las plantas. Amo haberme bañado otra vez en el río helado. Amo ver salir el sol. Amo que los pájaros se despierten casi al mismo tiempo que yo. Amo seguir los cambios de la luna. Amo poner la casa en orden. Amo los ruidos surrealistas de esta ciudad. Amo encontrarme con las situaciones más inverosímiles. Amo lo chistoso que es todo, en especial la tragedia. Amo poder aligerarle una carga a alguien más. Amo cuidar a otros seres. Amo renunciar por un instante y saber que vivir es jugar. Amo recibir historias. Amo preparar la comida lo mejor que puedo, poner la mesa. Amo hacer cosas con las manos. Amo descubrir con el cuerpo que los límites son imaginarios. Amo haber sostenido el cuerpo de Momo muerta en mi mano. Amo ver respirar a Yauhtli. Amo sentir cómo la ama Héctor. Amo estar vulnerable y translúcida ante quienes amo, ante mí. Amo incluso tanto las intensidades del dolor que me aferro a él. Pero basta.

Ya basta.

No es mediante el sufrimiento que me vuelvo digna. No hace falta expiación, soy pura. Merezco compasión, holgura, cuidados. Merezco dejarme sostener, darme chance. Merezco calma y tiempo. Merezco espacio para fallar. Merezco quintas oportunidades. Merezco probar cosas nuevas, seguir mi curiosidad, buscar, explorar. Merezco disfrutar lo que hago, hacer lo que disfruto. Merezco compañía, comprensión, escucha, empatía. Merezco ser amada. Merezco ser amada. Lo merezco todo sin necesidad de sufrir, sin tener que dar algo a cambio, sin penitencia, sin autocastigo. Lo merezco sienta lo que sienta, haga lo que haga, sea quien sea. Merezco perdón una y cada vez. Aprender y perdonarme. Vivir con desenvoltura.

Merezco también hacerme consciente. Merezco responder a cada momento como corresponda. Merezo darlo todo. Merezco balance. Merezco voluntad. Merezco aspiración. Merezco constancia y disciplina. Merezco liberarme del autoengaño. Merezco reconocer mis capacidades. Merezco hacerme responsable.

Mi sufrimiento es una fabricación de mi mente. Mi dolor no es mi castigo, es mi oportunidad, mi llamado a crecer. Merezco maternar en plenitud. Porque sí. Porque soy. Porque lo merecemos todas. Ser es merecer.

Te amo, putta vida. Te amo. Agradezco la ocasión de ser humana. No eres la última vida, queda mucho por aprender.

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