qué hacer con el dolor
“There’s this way in which we’re convinced that our pain should make us feel a certain way.”-Rabbi Paula Marcus
He leído y escuchado tanto sobre cómo responden otras mujeres a la muerte de sus hijos, a los caminos reproductivos largos y complejos. Dejé de imaginarme sola.
Y al mismo tiempo me pregunto;
¿en qué medida respondemos de la misma forma a una situación similar
y en qué medida sentimos algo porque lo hemos modelado unas para otras?
Me pregunto si hundirme en cada aniversario de muerte y fecha probable de parto, si devastarme ante mi periodo cuando antes me empoderaba, si odiar a cada embarazada y bebé es algo que surge naturalmente en mí
o algo que hemos decidido juntas que es lo que hay que sentir después de nuestras pérdidas.
He decidido permitirme sentirlo todo e irónicamente, ahora que las cosas parecen ir a mi modo, lo que más me cuesta permitirme es la alegría. El miedo, la indiferencia, la victimización y la desesperanza parecen seguros, como quedarme tirada para no caerme. Permitirme esta ilusión sin forma parecía imposible, pero abro los mínimos huecos un día a la vez.
He decidido permitirme sentirlo todo
como un flujo
que no se detiene
que deslava este resentimiento
esta amargura
como el tinte de una tela en el río
coloreándolo todo
sólo por un momento
hasta que el agua recobra su transparencia
cierta ingenuidad
abierta y ecuánime
y el dolor se siente lejano
suficientemente borroso para creerme capaz
de enfrentarlo tantas veces haga falta
Quiero seguir estando cerquita de la muerte, en paz en la incertidumbre, clara en lo que vale para mí. Viendo la cosa inmensa que contiene a esta otra que parecía enorme y me hace saberme insignificante. Quiero seguir estando sincera y vulnerable, jugando a pesar del miedo, dispuesta a perdonar, practicando escuchar, dudando de mis pensamientos.
Quiero dejar de buscar en otros la validación de mi dolor y mi dificultad, de mi existencia. Dejar de envidiar a quienes son afortunadas como yo no lo he sido. Poner atención a mis fortunas, ser generosa con ellas.
Quiero que mi dolor sirva para sostener el dolor de otras, sea cual sea su causa, su magnitud. Que sufrir sin evasiones me permita ofrecer alivio o compañía a otras. Que la gratitud cure poco a poco cada rencor.
Que el mundo tenga un gramo más de paz porque estoy aquí. Un gramo por cada hijx, por cada derrota, por cada pérdida.