horizontes del dolor/inmersiones en la fealdad

Estoy devastada. No puedo sentir los bordes de mi cuerpo, se dilatan y contraen con cada pulsación de pena y son cada vez más difusos. Los horizontes del dolor siguen expandiéndose. Camino hacia el laboratorio, pero no necesito un ultrasonido para saber que no vas a nacer. Lo sé en este cuerpo que sangra. Inhalo cuatro cuentas, sostengo siete, exhalo ocho. Me aferro a las cuentas procurando no desplomarme sobre la banqueta. Se desarman los huesos de mi cuerpo, necesito caerme, caer y seguir cayendo, dejarme tragar por el abismo de tu pérdida. Conocer las profundidades vagas de este hoyo nuevo que se abre en mi paisaje.

Me aferraba a la esperanza de que perderte, Luci, fuera una ampliación sobre el agujero que dejó tu hermano antes que tú, ahora sé que mi mundo tendrá siempre al menos dos enormes vacíos. Cuando lo perdí a él quise flotar, mantenerme cerca de la orilla conforme me azotaban las olas de un dolor asfixiante y sin referentes. Entonces el hueco empezó a deslavar los bordes de mi vida, la mar empezó a tragarse a sí misma. Se socavaron mis hábitos, mis relaciones, mi trabajo, mi identidad. Pronto no hubo fondo que me sostuviera ni orilla a la vista.

Esta vez me desarmo como el Castillo Vagabundo de Howl, abandonando los pedazos conforme caen. He aprendido que un duelo no puede rodearse, sólo atravesarse, y que intentar no romperme es como abrazar una granada suelta. La evasión del dolor es un sufrimiento lento para el que no me quedan fuerzas. Esta vez me sumerjo voluntariamente con el valor que encararlos a ustedes y a mí misma me ha dado.

En mis profundidades nadan monstruas horrendas, se asoman por todos los huecos de mi vida, especialmente cuando aflojo las amarras del hábito y la racionalidad. He pensado por años en esto que entreveo, en como he pretendido cerrarle los huecos, llenar los silencios como quien canta frente a un cementerio porque tiene miedo (como Emily Dickinson), ocultar sus apariciones con risas, placeres y otras “bellezas”, vadear mis depresiones sin ahondar en ellas.

Estoy cansada de esta huida, harta de temer al miedo, consciente de huir de mí misma al revés que una perra persiguiéndose la cola. Quiero encarar, quiero abrir los ojos en la oscuridad, quiero aceptar mis reflejos, quiero recuperar mis fealdades como parte mía. Quiero acercarme a ellas como una se acerca a un animal salvaje y herido. Quiero mirarlas, sosteneralas, hermanarme con ellas al fin.

“The flight from ugliness reveals an unwillingness to confront reality.” Mark W. Roche

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