puta vida

Puta vida:

Te odio. Quisiera saber cuál es tu dirección para ir a buscarte, lanzarte mierda, tirarte los dientes. Estoy hasta la madre de ti. Quiero vengarme. Como no sé destruirte se me ocurre que puedo destruirme a mí, al fin que en mí corres, ¿no?

Si me mato, ¿te duele? Ojalá que sí, eso podría aliviarme. ¿Sabes qué? Desde chiquita siento una ira inmensa, ni siquiera es toda mía, como que heredé una parte. Y no ha habido dónde ponerla, es peligrosa; sólo con enojarme parece que lastimo a todos, me vuelvo “fea”, “malagradecida”, “malcriada”, los avergüenzo, los repelo, entonces se alejan cuando más los necesito, cuando me hace falta saberme amada.

Desarrollé una estrategia perfecta. ¿Te digo cuál? Sé cómo lastimar a todos “sin querer”, sin que se den cuenta. Soy una maestra de la violencia encubierta: mientras más yo sufro, más sufren por mí. No basta fingir, hay que hacerse daño de verdad, me llevo más y más abajo, me torturo mentalmente, me arranco pedacitos del alma. A cambio puedo vengarme, lastimar a quienes me aman.

¿Y sabes qué es lo mejor? Obtengo mucho más que venganza. Parece que mientras sufro fuera fácil para otros amarme, demostrarlo, darlo todo por mí, cuidarme, ponerme atención, verme, ayudarme, sostenerme, acompañarme. Primero lo hicieron ellos y ahora hago lo mismo.

Tengo un enojo tan hondo, asqueroso, enorme. Y no conozco forma de expresarlo antes de que la presión lo reviente en la cara de alguien. Tampoco sé sostenerlo. Lo que “sé” es que enojada nadie ha sabido amarme como cuando feliz. Enojada nadie ha estado para mí como cuando triste. Enojada parece que no merezco.

Por eso antes de que explote y me quede otra vez sola y llena de culpa, tomo ese enojo y lo disfrazo perfectamente de tristeza, me vuelvo una victimaria disfrazada de víctima. Los he engañado a todos, pero en especial a mí misma. Y sufro tanto. Pero a la vez recibo atenciones tan añoradas.

Dime, vida hórrida e injusta: ¿te he logrado lastimar a ti también? Es lo que más quisiera. Estoy hasta la madre de ti, me dueles demasiado. ¿No me ves más allá del odio y el dolor? ¿No te das cuenta cuánto intento? ¿Cuánto hago por crecer y hacerme consciente? ¿Cuántas veces me levanto con el mundo encima? ¿Cuánto tiempo paso agradeciendo incluso mis tragedias por enseñarme? ¿Cuánto he hecho por sanar? ¿Cuántas veces he actuado desde el amor y la generosidad, aunque cueste cultivarlo?

¿Y qué vergas me das tú a cambio? Puros hijos muertos. Cuatro. Cuatro hijos que no alcanzan ni para nacer vivos. Ni para saber si tienen pelo chino. Ni para conocerles un segundo la voz y el llanto. Uno por llegar cuando no tenía recursos. Tres tan deseados. ¿Qué demonios te pasa? Explícame cómo diablos hay tantas mujeres a mi alrededor teniendo hijos vivos, completitos, sin perder uno sólo, sin morirse cuatro veces antes, “sin intentar”, “sin planearlo”.

Eres una pinche mierda de vida. Eres injusta. Necesito tu dirección para al menos darte esta carta, prenderle fuego a tu casa. Te odio. Vete a la chingada. No quiero saber nada de ti. Te la mamaste. Te juro que una vez era más que suficiente, hija de puta. Hubiera aprendido, hubiera seguido creciendo. No tienes ni un gramo de fe en mí, ¿verdad? Dime por qué ellas pueden así nomás y yo no puedo más que hacerme pedazos una y otra vez, dejarme masticar por la incertidumbre, que el deseo consuma toda mi vida de a poco, arrastrarme de duelo en duelo, embarrarme como un moco en el piso, morirme de envidia.

Te odio con toda mi alma. Quiero destruirte. Dame tu dirección que me las vas a pagar. No puedo más. No intento más. No te mereces nada de mí. Devuélveme mi enojo. Mierda de vida traga deseos, come esperanzas. ¿Por qué te vengas tú de mí? Al menos dime las cosas en la cara. Deja de darme hijos muertos. Ten la gracia de matarme con ellos. Deja de restregarme a los hijos vivos de las demás. ¿Quieres burlarte de mí? Ven y búrlate, rómpeme la cara, acábame. Pero ya no juegues conmigo como cazadora cruel.

Para qué me trajiste. Pinche vida de mierda.

Léase también:

https://www.danielasoto.com/blog/2024/8/5/putta-vida

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