ser vista

Sigo sin saber cómo darte existencia para los demás, Momo. No soporto ir por el mundo y no ser vista como mamá porque tú eres invisible. Siento que no puedo conciliar lo que me pasa adentro con la vida de afuera. No sé cómo ser tu mamá, cómo darte todo lo que tenía para ti. Hoy entendí que por eso es tan importante para mí que mi dolor sea validado en toda su extensión. Se siente como si a veces fuera la única prueba de que soy mamá, de que eres real. Necesito ser vista.

Momo, existes. Todo mi mundo es otro porque existes. Existes en el sol y en las semillas de pastos. Existes en los pájaros. Existes en mis manos. Existes en el lodo y en los charcos. Existes en mi pelo. Existes en la muesca que cada uno de los partos deja en mis uñas. Existes en el dolor. Pero sobre todo en la alegría con la que te descubrí y te llevé en la panza. En la luminosidad con la que nació tu cuerpo. En todo lo que hemos aprendido contigo. En todo lo que aún puedes enseñarnos. Para siempre soy tu mamá.

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