la trampa del pensamiento mágico
“We might expect that we will be prostrate, inconsolable, crazy with loss. We do not expect to be literally crazy, cool customers who believe their husband is about to return and need his shoes.”
Joan Didion, The Year of Magical Thinking
Como Joan, que después de que su esposo muriera no podía deshacerse de los zapatos de él porque pensaba que volvería a necesitarlos; cuando la realidad es intolerable me he descubierto cayendo una y otra vez en la trampa del pensamiento mágico. Me costó semanas entender cuando mi bebé murió, despertando cada madrugada con la frescura agudísima de la noticia. Me tomó meses interiorizar que Momo no va a nacer nunca viva, que no necesita la carreola.
Simultáneamente las personas a mi alrededor pretenden resolver o explicar nuestras situaciones trágicas desde la magia y la fantasía, incluso antes de que la racionalidad alcance su límite. (Véase https://www.danielasoto.com/blog/2024/10/15/explicar-la-tragedia)
Creo que la ciencia y la razón no son los únicos, ni los mejores, acercamientos a una verdad. Pero muy fácilmente el pensamiento mágico puede tornarse en contra de quien vive una tragedia porque genera la noción de que no es aleatoria, de que pasa por una razón mística, sistémica, moral o espiritual, de que de algún modo está en control de la víctima, de que desde nuestra visión ínfima y sesgada podemos entender eventos misteriosos, explicar por qué a mí.
En su libro When Breath Becomes Air, Paul Kalanithi escribe sobre su experiencia atravesando un cáncer terminal, al ser diagnosticado escribe: “As a doctor, I knew not to to declare “Cancer is a battle I am going to win!” or ask “Why me?” (Answer: Why not me?)”
Agradezco a mi mente las instancias de pensamiento mágico que me permiten digerir un suceso abrumador poco a poco. Ver una realidad cegadora como cuando abres los ojos parpadeando una y otra vez hasta habituarte a la luz.
Pero llega un momento cuando lo más sano es entender que la tragedia nos llega a todos, “bad” things happen to good people y nuestro entendimiento más acertado quizás sea que tragedia y fortuna son aleatorias, que hay un gran factor de suerte en todo lo que nos sucede; que por más imaginaciones que generemos o información que busquemos, la realidad sigue más allá de nuestro entendimiento y nuestro comando.
No importa cuántas afirmaciones diga, cuántos rituales haga, cuánto visualice cómo quiero que sean las cosas, cuántos chequeos médicos nos hagamos, cuántos tratamientos, cuántos seguros compremos, cuántas precauciones tomemos: la gente que amamos va a morir, vamos a enfermar, vamos a perder.
En la serie de Shrinking, Alice, una adolescente que perdió a su mamá, tiene este diálogo con Paul, un amigo psicólogo mayor que tiene Parkinson, sobre sus compañeros de la prepa:
PAUL: Well, they are immature. They're teenagers. They haven't been through what you've been through.
ALICE: Well, then they're lucky.
PAUL: For now. Nobody gets through this life unscathed, not you, not me, Mr. Shaky Hands. But then you're left with a choice. Are you going to let your grief drown you? Or are you going to face it and come through the other side?
Tengo la sensación de que todas las vidas son difíciles, constantemente. Por momentos deseo que todo parezca fácil por un tiempo, o para siempre. Que esas cosas “terribles” les pasen sólo a otros. Y luego me acuerdo que me gustan las clases de yoga que me retan, que nunca son fáciles, en las que voy encontrando el modo, lo espacios. Que con la práctica puedo sostener la dificultad con gracia, con ligereza; mantener una postura incómoda en calma, con cierta comodidad.
Eso quiero aprender a hacer con la vida.
Ahora, no importa lo rota que me sienta, procuro estar ahí para las personas que quiero, sé que constantemente están pasando por cosas difíciles, a veces imposibles. Afortunadamente nuestros peores días no suelen ser simultáneos. Y sé que hay un modo: Juntxs, de frente, a través, con los ojos y el corazón abierto, respirando hondo, sosteniéndonos unas a otras.
Aquí estamos también para celebrar las pequeñas cosas, que Rumi está vivo un día más. Y yo con él.
Aquí estoy para nosotrxs. Aquí estamos para mí. La vida es canija, pero nos tenemos.